Me engañaría a mi mismo si respondiera a esta pregunta en unos pocos renglones. También me engañaría si diese un argumento sencillo, o una respuesta concisa e inmutable en el tiempo. Pues imagino, y espero, que mi respuesta se irá modificando conforme avance en esta aventura, en esta nueva etapa. Pero no para rectificarla, sino para transformarla y mejorarla añadiendo nuevos criterios que representen los valores y emociones que la Pediatría permite obtener y cultivar si le das lo que merece: trabajo, pasión y dedicación.
A este compromiso y esperanza de transformar mi respuesta con el tiempo se añade la dificultad de no ser una pregunta sencilla. Tras años de estudio y esfuerzo nos vemos abocados a decidir entre varias especialidades que comparten muchas cosas en común aunque a priori parezcan diferentes. Y estas realidades comunes desembocan en dos apartados que explican la razón de por qué decidí ser médico: el servicio al ser humano como individuo, de manera personal, y como colectivo a través del progreso científico.
Creo que la Pediatría indaga en estos dos conceptos como ninguna otra especialidad médica. ¿Qué aporta más gratitud y realización personal mediante la aplicación de tu trabajo sino la ayuda a una persona tan vulnerable y susceptible como un niño? ¿Cómo no reconocer el progreso científico y trabajar en él mediante el estudio de precisamente aquellas personas que más les queda por progresar? Estas razones unidas a la opinión personal de que la Pediatría engloba un enorme campo médico (infecciosas, oncología, neurología, genética,...) potencia aún más, si cabe, la enorme proyección humana que ofrece la especialidad que he escogido y representa la principal razón del porqué de mi decisión.
Hay sabias palabras en tu lenguaje. Efectivamente, será la experiencia diaria, el milagro de las pequeñas cosas en la consulta, en la guardia...la que te irán modificando y reafirmando en el RUMBO DE TU BRÚJULA en la pediatría. Para ayudar a los niños necesitamos PENSAMIENTO CIENTÍFICO para SERVIR a la resolución de los problemas de la infancia. No olvides, que el pensamiento científico siempre surge de una pregunta clínica: y esa pregunta nace de los protagonistas y destinatarios de nuestra profesión: LOS OTROS CON MÁYÚSCULAS: LOS NIÑOS Y SUS FAMILIAS.
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